LA ESPERANZA ESTÁ PERDIDA, PERO

26.05.2026 11:27

La esperanza está perdida.

La esperanza está perdida pero no desaparecida. Simplemente la hemos metido en el fondo de algún cajón convencidas por el ruido del mundo de que ya no era necesaria.

Pero está ahí. Siempre. Da igual lo ilusas que nos digan que somos, la fuerza con que nos intenten convencer de que hay “herramientas más eficientes” como el odio, el rencor, la venganza o la avaricia. No importa tampoco que nos quieran convencer de que todos los caminos llevan al mismo lugar o que el pegajoso lodo de la inquina es la única vía por la que caminar nuestro tiempo.

Mira a tu alrededor, a este mundo de caminos asfaltados y coches con prisa y personas agotadas y enfadadas. Mira como los edificios altos se han convertido en colmenas y los bajos en cuadras. Escucha el ruido constante de las personas yendo y viniendo sin parar para cumplir con “sus obligaciones”. A limpiar cual robot aspirador, a producir cual robot soldador, a cocinar cual robot de cocina… Mira las personas tornarse objetos sin objetivos pero con labores a cumplir, ya sea trabajar, viajar para cumplir un checklist de instagram o lograr deditos pulgares hacia arriba en esas mismas redes sociales. No son humanos son robots.

“Temed la llegada de la IA, de los androides, de los robots porque nos van a quitar el trabajo” y en lugar de trabajar y potenciar nuestra humanidad irreplicable lo que hemos hecho es sustituir nosotros a las máquinas tornándonos una.

Supongo que ser un androide productivo es el máximo escalón al que ascender en este estrato nuestro, el de la mayoría currante que vive hasta el cuello, y por tanto debe sentir una/uno un extraño orgullo de haber logrado trascender la humanidad a base de cumplir los objetivos marcados (ya sean los destinos que la influencer nos marca, la acaparación de bienes innecesarios, el cuerpo sintético antinatural o las máximas horas o los máximos números en el Excel de final de mes, semana o año…) todo siempre para superar los hitos que se nos imponen para lograr… no ser nadie. Ser sólo una sombra más.

El miedo a la IA concretamente es algo digno de estudio. En un momento histórico en que esta tecnología no es más que un procesador de texto capaz de resumir y buscar palabras clave en todo lo que la humanidad sí ha hecho, sí ha pensado, sí ha creado el pánico nos invade. Quizás esa productividad instantánea nos parece imposible para un ser sintiente y pensante porque nosotras, que sí lo somos, vivimos obsesionadas con ser esa máquina productiva instantánea. Lo de pensar y sentir ya si eso.

Pero es que somos mucho más y por mucho que queramos negarlo, que queramos negarnos, somos humanos. Hay en nosotras ¿odio? Sí, y amor. Muchísimo amor. Hay en nuestro interior ¿angustia? Sí, pero también hay capacidad de disfrutar sin más. ¿Tenemos miedo? Sí, pero también esperanza. Si no ¿por qué te levantas y sigues andando?

Todos y todas tenemos algo dentro, algo inexplicable que nos hace sentir como el tiempo fluye por nuestras venas y lo transitamos con la ilusión de que cada instante nos conduzca a otro mejor.

El engaño con el que la esperanza global, la que compartimos todos, está siendo viciada es que alguien nos ha convencido de que se consigue de manera individual y nada más lejos de la realidad. La felicidad es común. La paz es entre nosotros. La tranquilidad, la justicia… sólo podemos rozarlas en la unión de nuestras manos.

Es verdad, el mundo no es justo. Es cierto que existe la maldad. También es cierto que hay pena, dolor, sufrimiento. Y también es verdad que todas son palabras que nosotros significamos. Somos todas y cada una de nosotras quienes en profunda reflexión (aun sin ser conscientes) las cargamos de significado, les dotamos de contexto y explicamos su entidad. Lo hacemos con lo que pensamos, decimos, compartimos o escribimos.

Por supuesto hay resistencias, claro que sí. Por supuesto que hay personas que intentan mantener una pugna constante entre la mayor parte de nosotros, es normal: a río revuelto ganancia de pescadores.

Pero también es verdad que es en nosotros donde todo cambia. Si yo decido tener esperanza y confiar, el mundo cambia. Cada palabra, gesto, acción que llevo a cabo tienen un eco fuera de mí. Siempre. Si simplemente dejáramos de vomitar el odio sin medida donde una vez soltado no puede recogerse, todo tomaría un camino más positivo, constructivo, noble y favorable.

No se trata de dejar de sentir, se trata de aprender canalizar lo que sentimos. Apostar por la inteligencia emocional por encima de la productividad. Apostar por la reflexión pausada frente al chute de dopamina instantánea y constante. Apostar por recrearnos en lo bueno usando lo malo no como freno o lastre si no como el escalón a salvar para sobreponernos, aprender una nueva disciplina e incorporarla como rédito futuro.

Se trata no de ser ingenuo, de pensar que todo es sencillo y maravilloso, o querer que las cosas cambien a como yo quiero que sean. En absoluto. Se trata de ser egoísta, lista e inteligente y comprender que si en mi campo siembro tora blava moriré envenenada por lo que: mejor plantar trigo. Se trata de saber que las tierras se agotan y que antes o después voy a necesitar cooperar con otros para seguir viva, ya sea intercambiando fertilizantes, creando un sistema de rotación de cultivos con otros, compartiendo el grano si el cambio climático provoca estaciones desfavorables.

No es una cuestión de ingenuidad, es inteligencia. No hay más. SUPERVIVENCIA. La esperanza como arma revolucionaria para llegar ahí.

Sin embargo, se plantea un sistema de salida lógico a la trampa del mundo moderno y suena una como una “capitán fantástico” pasada de vueltas. Es curioso, pues a muchos les sigue pareciendo que sobrevivir tiene que ver más con matar que con cuidar, con odiar que con amar. Precisamente nosotros, los Sapiens sapiens (no todos) que renunciamos a nacer capaces para pensar, soñar, tener conciencia y sentir a cambio de cuidar y proteger a los más vulnerables, nuestras crías por ejemplo.

Hoy es más lógico que nos odiemos por tener algún rasgo físico distinto, por pensar que el mundo se creó de un u otro modo, por defender un trapo de colores o por la latitud en el planeta dónde nacimos. Una lógica aplastante… nótese el sarcasmo.

Hoy es más lógico seguir creyendo en la propaganda de los grandes burgueses de la revolución industrial que nos dice que el mercado se regula solo, que si dejamos que el sistema, que lleva desde el siglo XVIII funcionando, siga a su ritmo todo se arreglará y que por arte de magia los índices de desigualdad que se siguen multiplicando exponencialmente se van a reducir porque… Lógica igual a Fé en palabras mágicas supongo.

Es muchísimo más lógico en el mundo que se viene pensar que sólo las personas que producen servirán de algo y tienen derecho a una vida digna y protegida porque las otras no aportan nada de valor a la sociedad salvo su mente, corazón, vivencias, creatividad, historia, cultura, ideas, forma de mirar el mundo o sueños,  ya que eso, que es lo único que un robot, por ahora no nos puede dar,  para muchos no importa. Aunque lo demás pueda hacerlo un brazo robotizado, una caja automática, una app o un programa mañana mismo y de pronto pases a ser parte del grupo uno, esos humanos que al ser sólo humanos no merecen vivir una vida humana, con humanidad… es así ¿no?

Por supuesto creemos en el dinero que no existe y vivimos pensando en el número que tienes al llegar el día uno que nunca es bastante intentando cumplir con unos mínimos que “se deciden solos” porque algo que no existe, que depende del humor y las ganas de guerra que tengan unos machotes ese día al levantarse o a si corre un rumor u otro sobre qué apostar en contra de países enteros o por el hambre en el mundo… va a regularizarse de forma mágica y va a volverse un ente autónomo y consciente que cumpla con las normas del sentido común… La Fé de los “lógicos y racionales” en la hechicería es, cuanto menos, curiosa.

Vivimos en un mundo donde un país rico (porque un país, ente inmatrial, puede ser rico aunque las personas que lo habitan, entes materiales, vivan en su mayoría en la misera como puede ser EEUU) puede utilizar un sistema armamentístico de $108.000 millones anuales para bombardear con misiles de 1,5 millones de dólares países donde las personas están muriendo de hambre y no llegan a tener ni 10 euros al mes disponibles para comer. Un país, ente que no existe materialmente, “defendiendo” un trozo de trapo, un sistema de creencias místico arrasando a otro cual genocidio nazi, algo que sufrió el pueblo del propio país rico pero que ahora… ¿tiene sentido? Yo admito perderme en estas “lógicas”.

Pasamos el día sembrando porquería, siempre en muy pocas palabras, porque los textos largos requieren atención y concentración aunque sólo sea para comprenderlos. Titulares, fotos, montajes, zascas y eslóganes llenan el ambiente de un ruido constante dentro del cual las personas sin información, sin contrastar, sin profundizar, sin pensar y sin reflexionar son capaces de defender con su vida que sus ideas tienen una base sólida asentada en nada pero que cuadra  bien con ese miedo y odio constante que resuena en su alma y que ellos sienten de forma natural, lógica, nada les ha contaminado, son, por arte de magia, seres iluminados que saben todo, aun sin saber, porque lo importante en la vida “es lo que es” y pensar más allá es de vagos que tienen mucho tiempo libre y claro, pedantes sabiondas que pretenden que el mundo sea como ellas quieren. Seres que consideran imposible que estén equivocados, porque se equivoca quien piensa distinto, porque eres tonto por pensar según que cosas pero eres tonto también si piensas mucho, eres tonto si crees en lo que yo no creo, eres tonto, estás influenciado, tus emociones te controlan, tu experiencia no es la realidad de todos, tu información está manipulada… pero la mía no. Estos seres de luz iluminados se ríen en la cara de quienes salieron de la caverna platónica. Ellos nunca han entrado. Todos los demás sí claro. Y mientras recitan sus oraciones a coro, sean místicas o políticas, una vez y otra y otra… Juran que ellos son libres y el que cuestiona el rezo es el esclavo.

En fin, que aquí se aboga por salir de todas esas “lógicas” de hoy porque el mañana no existe. Lo construimos con nuestras decisiones. Por pequeñas que sean. La única gasolina que necesitamos es Esperanza, para abrir los ojos al despertar, los de la cara y los del alma, y Confianza, confiar en que ese miedo que sientes no existe, en que no estás solo, que no necesitas creer estar por encima de nadie si no en que todos estamos aquí para, juntos, cambiar las cosas. Confiar en ti y en lo demás. Creer en ti y en los demás.

Ya que este mundo tan lógico no funciona para el 99,9 por ciento del mundo, ¿Qué tal si creamos uno ilógico donde existir no sea un pecado, una condena o una deuda eterna con seres ilusiorios como una bandera, un señor viejo con un libro o un partido de siervos de los grandes acaparadores?

Que la frase “ser tonta de buena” deje de tener sentido, que dejemos de sentir que tenemos que “ganarnos la vida” cuando ya estamos viviendo y que dejemos por fin de vivir desde el miedo para vivir CON MIEDO pero con Esperanza y Confianza.

#Filosfíapink

Míriam Pasalodos Vaya

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