SOMOS REHENES DE NOSOTROS MISMOS
En este mundo de hoy (el occidental privilegiado) es imposible la paz interior. Le echamos la culpa al constante scroll que nos mantiene activos y adictos a estímulos constantes que nos lleven al límite de nuestras sensaciones, pero el scroll no crea el contenido de la nada. Somos los propios seres humanos los que llenamos de un “susto o muerte” constante nuestros teléfonos y nuestras tablets.
Ayer Trump atacó Venezuela y hemos llegado a un punto que, desgraciadamente, parece de no retorno.
En nosotros. No en el mundo.
Estás a favor o en contra. Con uno o con otro. Y, por supuesto, el fin justifica los medios y el único modo de organización válido tiene que basarse en el miedo y el castigo.
Por partes:
En lo concreto es incontestable que Venezuela ha sufrido muchísimo. Sus gentes han vivido mucho malo y el resto incierto. Pero eso “no ha sido culpa” de Maduro como no lo fue que Hitler gobernara tranquilamente hasta 1939 o que Franco muriera tranquilamente en su cama. Del mismo modo que “no es culpa” de la Sharia que las mujeres no puedan ni mencionar una palabra en voz alta en Afganistan o “no es culpa” de los Evangelistas que muchos países de LATAM y muchas organizaciones fuera estén viviendo bajo el yugo de una secta destructiva.
La culpa es una palabra nacida de nuestra tradición judeocristiana que sirve exclusivamente para acotar en el mínimo espacio posible problemas que en realidad no queremos afrontar en toda su magnitud.
Maduro, como en su día Chávez, son hombres. Un pedazo de carne, huesos y tendones al que se le supone capacidad de pensar, porque lo de conciencia lo dejamos estar.
Del mismo modo Hitler, Stallin, Franco, etc. han sido hijos de putero de la historia que no dejaban de ser esto mismo. Hoy Netenyahu, Trump, etc. son los hijos de putero de hoy también vísceras, sangre, pelo y poco más.
Son las cabezas visibles de sistemas que son los que se perpetúan revolviéndose en sus heces de totalitarismo, intereses espurios y propaganda comprada con los billetes robados al pueblo.
No, no se trata sólo de petróleo. Que también. Pero por esa misma regla de 3 China y Rusia que eran aliados de Venezuela tenían el mismo interés y por verse agraciados por el régimen corrupto de Maduro dejaron hacer a éste. Trump no hace tanto, cuando creyó que Venezuela iba a ponerse de rodillas a sus pies habló del régimen como un amigo pero claro, estados unidos no quiere cesiones a medias, el gran yankee si quiere algo lo coge porque tiene derecho a todo porque es el máximo poder del mundo. O eso dicen ellos y, gracias a sus películas, series y sobre todo a los lameculos de nuestros países europeos, entre los que cabe destacar los nuestros patrios más arrastrados que ninguno, nos lo creemos también.
Pero aunque parezca la clave, lo de ayer es la anécdota. Es el resultado del mundo que somos hoy, individualista, egoísta y que odia a todos porque mi derecho a ascender pasa por el de pisotear al resto y como esto es así antes de que alguien me pise le cabeza se la piso yo y con botas de clavos a ser posible.
¿Qué hacemos entonces en este mundo de narcisistas con masculinidades tóxicas y retrocesos en los valores sociales más mínimos e imprescindibles? Sinceramente, yo no tengo esperanzas. Por que a la pregunta sólo hay una respuesta y nadie quiere asumirla. Al contrario, el ego acomplejado del ciudadano medio que se cree más cerca del homófobo Musk que del negro que vende bambas en la esquina de su casa (ya hicimos una vez la regla matemática) ante la única solución grita y chilla y antes de exponer su ignorancia COMO LA ÚNICA POSIBILIDAD de aprender algo nuevo (porque si ya sé todo… ¿pq tengo que aprender nada más) intenta ahogar las posibles dudas, las reflexiones que le llegan, los retos a pensar por sí mismo. Ya que sus sesgos cognitivos no asumen poder estar equivocado.
La ignorancia como algo malo. Es terrible. Habida cuenta que es el estado natural del ser humano y la única condición indispensable para crear un futuro mejor, para inventar, para soñar, para diseñar, para dibujar… puesto que todo gran cuadro empieza siempre en un lienzo en blanco, el Quijote fue un día una página en blanco y Newton pudo encontrar el milagro del color dentro de un triste rayo blanco sólo y exclusivamente POR QUE NO SABÍA lo que era la luz.
Tomemos la anécdota de hoy ¿Qué sabes sobre el régimen de Venezuela? De su llegada, de las fluctuaciones en el pueblo, de cómo y por qué se explotan, se explotaron y se piensas explotar sus recursos. ¿Qué pasó con Panamá recurso estratégico? ¿porqué estuvo Lula en la cárcel o porque se han intervenido elecciones y países como Chile? ¿Qué sabes de las intervenciones de Estados Unidos? Motivos, qué ha llevado a cabo y cómo han acabado países como por ejemplo Siria, Irak o Afganistan. ¿Hasta qué punto crees que EEUU y demás países “antidictaduras” luchan contra ellas? Emiratos Árabes Unidos, Irán, etc. ¿Qué opinión tienes de la democracia?¿Crees que hay que respetar siempre la voz del pueblo? ¿Qué piensas entonces que es lo de Rusia en el Donbass, una intervención o una invasión?
Cada una de estas preguntas para ser respondida lleva una serie de ramificaciones enormes. Lleva necesariamente a buscar información y, por supuesto, a cambiar los lugares de los que sacamos la información. Y esto es clave. Os pongo un ejemplo simple:
Estos días he visto un reportaje de casi 2 horas francés y en francés sobre la historia de Francia completa desde los primeros homínidos. Por supuesto conozco el relato de la historia de España en España. Es increíble sobreponer una sobre otra porque parecen totalmente dos mundos diferentes. ¿A qué me llevó esto? ¿A envolverme con una bandera y salir a quemar a mis vecinos? No. A ver otro reportaje sobre la historia de Inglaterra inglés, a ver otro de Alemania alemán subtitulado…
Es absolutamente imposible para mí sacar una única verdad sola, empírica e incontestable por que el contexto, la perspectiva cultural, histórica, económica… lo cambia todo y comprendo la necesidad de crear un mito en que unir a la population como dicen los franceses. Es lógico porque es práctico. No hay nada más simple y fácil de contagiar para unir a un grupo que un Dios. Del tipo que sea.
Pero ver la diversidad de relatos distintos, cada cual con su ombligo como centro del universo nos permite recordarnos precisamente eso, que nuestra lengua comunica pero también transmite idearios, consignas, deberes, derechos… y por ello es un arma de doble filo que puede abrirnos la mente hasta darnos cuenta de que SOMOS INCAPACES de a penas rascar una máxima universal con la que trabajar y eso es un gran principio o puede cerrárnosla hasta hacernos pensar que el pequeño charco de mierda interesada inoculada poco a poco en nuestra mente es una verdad absoluta.
Al final la clave de todo en todo este texto se encuentra en las únicas frases que permiten ir más allá de lo que yo misma escribo. Son clarísimamente identificables: Tienen interrogante.
Momo. Vale, Momo no preguntó jamás nada directamente. Momo sólo escuchaba. Quizás no preguntaba PERO esperaba una respuesta. Dejaba a la persona hablar y hablar y divagar y expresar todo lo que llevaba dentro. También sus propias contradicciones. De ese modo ante las contradicciones nos preguntamos, ¿qué pasa aquí? ¿Por qué pasa? ¿Cuáles estoy dispuesta a llevar conmigo en mi día a día y cuáles quiero intentar resolver? Incluso ¿en mi contexto cultural cuáles puedo resolver y cuáles no?
Y entonces fluye un pensamiento necesario: ¿Cuáles son mis valores? Y ¿quién me los ha puesto ahí y por qué? Hay un sencillísimo truco en la vida para mantenerse despierto y abierto al mundo y por ello capaz de soñar salidas donde nadie las ve y es que cada vez que te puedas contestar una pregunta compleja con una respuesta sencilla estás equivocándote seguro. Si llegas a un punto en que no te salen más preguntas es porque no lo estás haciendo bien, sigue buscando, porque si hay algo hay infinito en el absurdo de la existencia humana moderna son las preguntas para intentar comprendernos.
Dicho lo cual, lo abstracto tratado y volviendo a lo concreto, cada día que pasa se sienta un precedente nuevo en el orden mundial y cada día es un paso atrás en el camino de mejorarnos como especie consciente, pensante y sintiente. El mundo entero está quebrado. La inmensa mayoría de nosotros morimos o nos matan de hambre directamente, o a tiros en las guerras, o torturadas bajo regímenes terribles como los patriarcales machista o, incluso, poco a poco, morimos enfermos adictos, yonkis, a sustancias que nos anestesien, da igual fentanilo, que Opio, que alcohol, que hachís, que azúcar o que grasas... O REELS, tiktoks, shorts... Drogas para aguantar. Drogas para no pensar. Drogas sobre todo para no preguntar.
Riquezas extremas se multiplican cada día, en las bolsas que jamás llegaremos a pisar. Los traders apuestan por nuestros fracasos, apuestan que vamos a hundirnos, que todo va a ir peor, y por supuesto aciertan y se forran y vuelven a apostar por que nos vamos a la mierda y algunos se enriquecen a base de jugar en un juego del calamar macabro que mantiene la MACRO con una maravillosa salud y a la gente sin poder pagar un hogar, una compra o un poco de calefacción.
Pero te han dicho que la vida es así, que nuestra organización social abstracta y modernísima es NATURAL, que es cuestión de mérito y gracia divina, que esto es lo que hay y estás dispuesto a defenderlo con uñas y dientes porque claro, pararte, pensar y plantearte de quién eres títere te hundiría en una culpa con la que no se puede vivir, por que como decíamos arriba, culpa conlleva vergüenza pero también castigo y recibir castigo es nuestro miedo más interno. No sabemos bien cuál, de parte de quién vendría, cómo o cuándo, pero da igual. Vivimos acojonados.
Y por eso votamos acojonados o directamente no votamos. Y por eso nuestros responsables son unos acojonados. Y nuestros gobiernos se acojonan y agachan las orejas y los monstruos crecen y crecen porque ellos no se alimentan de petróleo ni de gas ni de democracia, se alimentan de miedo. Y así anulan la ONU o la CEE o cualquier organización de constituciones grandilocuentes absolutamente vacías de sentido real. Atadas de manos con cadenas de billetes que sus representados jamás olisquearán siquiera.
Y ahí llega la primera de las reflexiones que me surgen con lo de Trump y Maduro y todos estos cabrones que hemos alzado a los cielos: No son los culpables. Hacen y deshacen porque se les permite. Porque nosotros lo permitimos. Porque somos sus esclavos y antes matamos a mi vecino con mis mismos problemas, dudas, agobios y urgencias por defender a un atajo de sinvergüenzas siempre que estos nos libren de pensar, de dedicar un minuto siquiera a ampliar el foco y poner un poco de perspectiva. Perspectiva que nos señala a nosotros y a nuestro gobiernos como los responsables del mundo en que vivimos y eso no queremos enfrentarlo. Somos ante todo y sobre todo cobardes. Muy cobardes. Y como cobardes actuamos. Igual que macho maltratador que no es más que un cobarde ataca para esconder la absoluta mierda que es como humano nosotros elegimos también odiar. Odiar es más fácil que apostar por amar.
Lo más curioso es que nadie puede imaginar si quiera lo que debe ser vivir si una gota de amor. Creo que no lo soportaríamos. Y sin embargo cuando nos toca elegir… odiamos.
Y alimentamos a las fieras que luego nos sorprende que nos coman.
Al final los monstruos hacen lo que hacen los monstruos, nosotros somos los responsables de unirnos para enjaularlos, matarlos y liberarnos. Somos los responsables. TENEMOS LA CULPA. Sobre todo, de lo que vendrá.